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Mensaje del Diácono Tim Schulz

Vemos la “Luz del Mundo?” Es importante que le pidamos a Jesús que sane la ceguera en nosotros, especialmente en lo que estamos viviendo ahora. En particular, nuestra incapacidad de ver el sufrimiento y la necesidad en las personas cercanas a nosotros; aquellos a quienes llamamos nuestra "familia" y nuestros "amigos", nuestros compañeros feligreses. En la primera lectura del libro de Samuel, vemos la importancia de no juzgar por la apariencia externa de la persona, sino mirar hacia el interior y lo que constituye el corazón. Cuando solo miramos al exterior, estamos cegados y no vemos a la persona verdadera.

 

¿Con qué frecuencia miramos a una persona con la que no estamos familiarizados y formamos una opinión de ella? Me parece que cuando hacemos esto estamos tomando el camino fácil, porque no tenemos que trabajar para conocer a la persona si solo conocemos el exterior. Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Nos hizo para vivir en comunión, unos con otros; así como vive en comunión con el Hijo y el Espíritu Santo, la Trinidad. Esta vida en comunidad requiere que trabajemos en las relaciones para superar el exterior y obtener acceso al corazón de la persona. La comunión es importante no solo con aquellos que llamamos amigos y familiares, sino también con extraños; porque cuando no hacemos el esfuerzo de entrar en comunión, permanecemos ciegos sobre lo que es Jesús en nuestras vidas. Jesús es la luz del mundo, y al igual que el hombre ciego en el evangelio, todos debemos venir a verlo y conocerlo por etapas.

 

Al principio, el ciego solo lo ve como el hombre llamado Jesús. Después de que Jesús le quita la ceguera lo ve como un profeta. Y cuando los fariseos sacan al hombre del templo, él tiene otro encuentro con Jesús, y Jesus le pregunta: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" El hombre que era ciego responde con una profunda profesión de fe, y dice: "Sí creo, Señor", y lo adoró. ¡Es en este momento que el hombre reconoce la divinidad de Jesús! Durante este tiempo que no podemos recibir a nuestro Señor en la Eucaristía, es importante que busquemos a Cristo en nuestros hermanos y hermanas; a través del servicio a los necesitados.

 

También debemos mantenernos cerca de Él orando con las Escrituras, pero lo más importante, debemos abrir nuestros corazones, mentes y almas a Su presencia; y la paz que nos dará sabiendo que, incluso en estos tiempos difíciles, ¡Nunca Nos Abandonará! En Paz y Bendiciones!!

 

Diacono Tim